“Vive y sé feliz” un lema que a cualquiera le gustaría conseguir
La cultura africana, un modo de vivir, de bailar, de disfrutar.. que ha conquistado el mundo en 14 años, atrayendo a 60 millones de personas a las que hahecho bailar al ritmo de “Hakuna Matata” durante 2 horas y media, tiempo que dura la historia de la vida de un León que nació para ser Rey.
14 años es el tiempo que lleva el Rey León triunfando sobre los escenarios de Broadway. Periodo que le ha valido para conquistar 13 países del mundo y poder batir el récord de taquillas en todos ellos. Julie Taymor, la creadora de esta función teatral, que junto al productor Tom Schumacher y la música de Lebo M. y Hans Zimmer, además de canciones de Elton John y Tim Rice han superado muros que ninguna otra obra había conseguido; apoderándose de 70 premios teatrales, entre los que se encuentran 6 “Tonys”.
Sin embargo, el éxito no se consigue solo y el reto más importante de los dos directores ha sido poder convertir una película de unos escasos 74 minutos en un exitoso musical de Broadway de 2 horas y media de duración. Este no sería el único obstáculo que encontrarían en uno de los mejores musicales que se ha hecho hasta el día de hoy. El mayor desafío ha sido poder hacer creer al público que lo que ven en el escenario son animales y no seres humanos, pero el hecho de conseguir ver a dicho animal en vez de al artista que lo controla está en la imaginación de cada uno de los espectadores. Para ello se ha utilizado el teatro de sombras balinés y la técnica Bunraku (dejar a los artistas visibles al público mientras el narrador cuenta los hechos). Es por esto que el musical consta de gran creatividad y no duda en enseñar al público la magia del escenario dejando a la vista las ruedas y engranajes del montaje e incluso las caras de los actores que controlan a los animales consiguiendo con esta acción dar expresividad a los personajes. “Cuando el espíritu humano visible anima un objeto, experimentamos una conexión muy especial, casi como la de otorgar vida” afirma Julie Taymor
Es una función apta para todos los públicos, niños y adultos, dando a éstos la oportunidad de recuperar la infancia perdida y concienciando a los más pequeños de la importancia que tienen sus elecciones ante los demás.
ENRIQUECIDO CON GRANDES BAILES
Entre las muchas danzas de la cultura africana en las que se han inspirado, el baile Gumboot es uno de los más destacados.
LLEGADA A MADRID
La noche del 21 de octubre fue la fecha en la que Simba rugió por primera vez en Madrid. 1.000 personas fueron las que ocuparon el aforo del teatro Lope de Vega, entre estas D. Alberto Ruiz de Gallardón, el alcalde de Madrid; D. Ignacio González, el vicepresidente de la comunidad de Madrid; Miguel Sebastián, Ministro de Industria y la creadora del musical Julie Taymor. Más de 130 artistas encarnados en 25 animales distintos y con 200 máscaras eran las que se encontraban detrás del telón rojo aterciopelado, bajo la dirección de Julia Gómez Cora, con las manos sudorosas y dando los últimos retoques a sus caras pintadas mientras que los componentes de la orquesta afinaban sus más de 100 instrumentos diferentes.
Es la primera vez que el guión cambia su idioma original, siendo este cambio la traducción a la lengua española; por lo que esto conlleva, se han visto obligados a cambiar varios artistas que protagonizaban la obra. El joven mexicano Carlos Rivera encarnará a Simba “Estoy cumpliendo el sueño más grande de mi vida en el teatro. Desde que conocí el musical he soñado con hacer este personaje”. En la obra habrá una combinación de actores africanos y latinos pero Julie Taymor ha decidido conservar las razas africanas para no perder las raíces del musical.
El espectáculo sigue sin perder su originalidad y se ha adaptado a las culturas de cada país visitado. En España se han incluido coreografías flamencas para hacer que el espectador español se sienta más cercano a la obra.
REFORMAS PARA ACOGER A SIMBA
25 de septiembre es el día en el que el teatro Lope de Vega se sometió a una operación, una reforma que a la producción le costaría nueve millones de euros, ni más ni menos; siendo las mayores obras que se han realizado desde que se construyó en 1954.
“Este es el único teatro en el que se podía montar este espectáculo. Los demás no tienen las dimensiones ni las condiciones necesarias para llevarlo a cabo” explica el director técnico Juan Rey.
El número de butacas ha sido reducido de 1.100 localidades a 1.000 para poder adaptar el recinto a la obra. El musical necesita dos pasillos para poder hacer su escena inicial y para ello, se ha tenido que anular la puerta central con la que constaba el teatro, cubriéndola con butacas y abriendo dos puertas laterales.
En otros países las reformas que se han hecho han incluido pintar y decorar el techo y las paredes en tonos y decorados más cercanos al paisaje africano. Pero, en este caso, la protección del edificio ha impedido realizar dichos cambios ya que el recinto consta de valiosos frescos y adornos dorados.
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