SUPERVIVIENTES EN LA JUNGLA
9 de octubre. Amazonas, Brasil. 47 grados y un 90% de humedad. En el pecho deslumbra el dorsal Nº 46 mientras que los pies, fijos en el punto de salida, se empiezan a acalorar por el desagradable sol. Exactamente 50 fueron los corredores que se adentraron en la selva para llevar a cabo el mayor evento deportivo del año. Como cada año, la carrera se disputó en la gloriosa Amazonía, donde tarántulas, escorpiones, pirañas y cocodrilos se unen en perfecta armonía con la densa y espesa flora.
La exótica Amazonia es el sitio elegido desde hace muchos años para disputar una prueba en el que 50 corredores de 16 países compiten entre ellos para conseguir un arriesgado primer puesto en el podio. Sudor, esfuerzo, voluntad; Todo. Esto es lo que se necesita para adentrarse en otro mundo: en la perfecta Amazonia.
Esta séptima maravilla natural del mundo envuelve a los participantes con su abrupto terreno. Los corredores corren buena parte de la carrera por el interior de la selva tropical más extensa del mundo, para poder llegar a los siguientes tramos que transcurren sobre arena de playa.
La selva que cruzan estas atrevidas personas, se desarrolla alrededor del río Amazonas y en su extensión habitan innumerables especies de plantas que todavía están sin clasificar, miles de especies de aves, incontables anfibios y millones de insectos. Todo esto hace que el avance de los atletas sea muy lento y a cada paso más agotador. Para corroborar esto, Javier Subías, uno de los corredores más destacados del marathon, comentó en su blog: "Correrás y andarás por sitios por los que nunca has estado. El terreno es muy exigente y difícil en bastantes tramos"
PREVIOS A LA CARRERA
Los corredores empiezan saliendo desde su país natal a Fortaleza (Brasil). Una vez allí, viajan hasta Santarém para juntarse con la organización. Ésta les guía río arriba hasta Itapuama para poder hacerles los reconocimientos médicos. Es el día de después quien da por finalizadas las tareas aburridas, dando comienzo así a una épica carrera.
LAS SUDOROSAS ETAPAS
"En la carrera perdí 5 kilos, fue como estar dentro de una sauna haciendo deporte" afirmó Javier. En total los atletas corren 222km divididos en 6 etapas. En la primera corren 16km. En la segunda 25. Siguen por la tercera etapa haciendo 38km. Continúan por la cuarta con 22km. En la quinta etapa (la etapa non stop) los corredores necesitan dormir en la selva para completar sus 89km. Tras superar los últimos 32km da por finalizada la carrera en After do Chao.
Personas ajenas a la carrera explican: "El avance es lento y la transpiración increíblemente alta, por lo que hay que llevar muchísima más agua que en desiertos aunque aparentemente no haga tanto calor, pero la humedad es inhumana". Cierto es que al estar corriendo no se necesita llevar encima depósitos de agua, pero sí botellines de más de 2,5l de capacidad para el momento, junto con una hamaca para dormir, repelente contra insectos, brújula, cuchillo, mechero, silbato, botiquín y frontal con pilas. Todo esto metido en una mochila impermeable para largos vadeos.
LOS ATLETAS DE HIERRO
En total han competido 50 corredores de 16 diferentes países: Rusia, China, Corea, Australia, Sudáfrica, Países Bajos, Bélgica, Alemania, Australia, Suiza, Francia, EE.UU., Inglaterra, Escocia, Isla de Man, España y Brasil. Los atletas han tenido que pasar una prueba muy selectiva para poder inscribirse en la carrera. A parte de esto, también han debido pagar 2000€. Normalmente los participantes, suelen recurrir a ayudas que dan diferentes organismos.
UN COMENTADO FINAL PARA EL PÓDIUM
Lo curioso es que de 50 participantes solamente traspasaron la línea de meta 10. En segundo y tercer lugar subieron al pódium el bermeotarra Julen Urdaibai y el oscense Javier Subías. Los dos terminaron muy enfadados con la organización, debido a que a partir de la quinta etapa, empezaron a fallar las señales que marcaban el camino. Como siempre, este es un problema muy serio, especialmente en esta etapa, donde la noche había que pasarla al aire libre.
Julen Urdaibai habló de los problemas más graves que tuvieron: "La falta de agua se hizo notar y la misma directora nos la tuvo que suministrar para poder continuar hasta el siguiente control". Pero aquí no acaba todo. La organización, para sorpresa, dio como ganadores a un corredor que iba seis horas por detrás de Julen y Javi y a otro que había abandonado.
Afortunadamente este problema se solucionó y dieron como ganadores a los que realmente lo fueron, Julen y Javi. La organización por su parte, se disculpó ante los ganadores regalándoles a cada uno 5000€ para que el año que viene vuelvan a hacer la marathon, pero esta vez gratis. Julen y Javi rechazaron la invitación. Julen por su parte, detalla que no quiere saber nada de esta carrera porque le han ninguneado y faltado al respeto. Javi, por otro lado, no se ha sentido tan ofendido y ha asegurado: "Mi objetivo era terminar la carrera, costase lo que costase". Y para corroborar esa idea colgó en su blog una famosa frase de Arthur C. Clarke: "La única posibilidad de descubrir los límites de lo que es posible, es aventurarse un poco más allá, hacia lo que parece imposible".
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